Hoy hace 6 meses que comenzói esta andadura... y en este tiempo, nos ha dado para mucho. Nos ha dado para empezar a pegar someros puñetazos en la mesa y para poner un poco de justicia en este planeta en donde todos vivimos. Así seguiremos el año que viene, con más cosas, más protestas, más cabreos, más debates. Desde que hemos plantado este pequeño púlpito, estilo de los speakers de Hide Park de Londres, hemos vivido, comentado y denunciado de todo. Y así seguira, hasta que este reviente.
POR TODO ELLO, a los que habeis dejado vuestros comentarios, y me habeis visitado -pues la lista es larga- SOLO MANDAROS UN PEQUENO FELIZ AÑO NUEVO, Y DESEAROS QUE NO OS CALLEIS LA BOCA. PROTESTAD SIEMPRE CONTRA LA INJUSTICIA. ESTE ES Y SERÁ VUESTRO RINCÓN.
¡PROTESTONES TODOS! ¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!
(Y recordar... no brindeis con cava catalán... el cava valenciano es igual de bueno o mejor... y a falta de cava... sidra el gaitero, famosa en el mundo entero, jejejejeje)
Esta es una de las frases famosas que han introducido en nuestras conversaciones cotidianas los célebres humoristas "Cruz y Raya". Y en cierto sentido, no falta razón. Solo por hablar de lo que sea, a veces conduce a situaciones por no decir pintorescas, son de película de los Hermanos Marx. Sin ir más lejos, leo en EL PAÍS la siguiente noticia: "España enviará policías a los focos del terror islamista". Como diría el Sr. Sardá: bueno, vale, de acuerdo.
Esto tiene chiste, y más bien parece la típica frase del difunto Gila: ¿es el enemigo?... ¡que se ponga!. Se les olvidó a los del gobierno decirle a su portavoz de "El País": ¡Ahora vas y lo cascas!. O a lo mejor es que le han dicho "Ahora vas y lo cascas" como una orden, no como una advertencia para que no dijeran nada.
Vamos a ver señores del periódico El País: ¿Es que no saben ustedes tener la boca cerrada en temas de seguridad? Eso debería haber sido secreto, o al menos, si lo saben, callarlo. En ese caso, habría sido eficaz, porque los terroristas no lo sabrían y no habría dado votos porque los españoles no lo sabríamos. Ese es el "estilo Aznar".
Al haberlo dicho públicamente, no tendrá ninguna eficacia en los focos del terror islamista, pero muchos ingenuos pensarán "así, así, así es como hay que combatir el terrorismo, y le darán sus votos a Zapatero. Ese es el más puro "estilo Zapatero": sacar votos de donde sea aunque sea a costa de la nula eficacia de la policía para capturar a los terroristas. Hay que hablar cuando toca, y no hablar por hablar. Con ello, ustedes han contribuido a que agentes de policía que hacen su labor para tratar de descubrir y capturar a los malos, se conviertan en presas fáciles para esos desalmados que solo piensan en cual va a ser la próxima fechoría que cometan.
El viernes pasado puede ver en el noticiario de noticias jurídicas, algo que me dejó de piedra. Y de ser esto realidad, no es que me deje a mi de piedra, es que a muchos nos va a dejar en un estado intelectual lamentable y más confusos que el Dinio con una copa de más, especialmente si uno tiene que ejercer la tarea de educar a un hijo.
Según pude después corroborar en la noticia que ofreció la emisora desinformativa de la SER, mi gobierno, parece que tiene dos o tres iluminados iletrados, que no saben hacer otra cosa, que realizar proyectos de ley y de reforma de leyes que rozan el colmo de la estupidez. La cosa va de lo siguiente: puestos a reformar el Código Civil para que los homosexuales puedan casarse, ya no solo se conforma con ello, sino además, prohibir los castigos físicos y psíquicos a los hijos menores de edad.
En cristiano. Eso va a suponer que si uno de nuestros hijos nos saliera muy rebelde y trasto ¿cómo pretenden que lo eduquemos? ¿a base de buen rollo y talante como ZP, aunque siga empeñado en seguir siendo trasto? Miren ustedes, entiendo perfectamente que cierto tipo de castigos puedan suponer malos tratos, pues basta con ver la página de sucesos para ver casos ciertamente sangrantes, en donde las víctimas son niños. Que se pretende perseguir ese tipo de acciones me parece lógico y es más... más esfuerzos se deben emplear para evitar esos casos, que ya son verdaderos malos tratos en toda regla.
Otra cosa muy distinta, es que si uno de mis hijos y que conste que de momento no soy padre, pero, como a todos, me llegará el día que tenga que asumir ese rol, el día de mañana, comete una travesura, claro está que tendré que imponerle un castigo, con la finalidad de enseñarle que esas cosas no se pueden hacer; no porque lo diga yo, sino porque tienen consecuencias, que le perjudican tanto a él como al resto de las personas que le rodean.
Educar implica, no solo demostrarle a un menor que ciertas cosas no se pueden hacer porque los adultos lo digamos sin más, sino que hay que enseñarle que en la vida hay normas, normas que por el hecho de ser personas, nos vemos en la obligación de respetar si queremos ser respetados, aunque... no hay que olvidar que hay muchos adultos que se comportan peor que los niños.
En resumen: lo que se pretende con esta reforma, es meterse en una esfera que no puede uno meterse si no es como un elefante en cacharrería. Meterse de lleno en la forma de que los padres educan a sus hijos ya es el colmo de los colmos. Lo que si veo, es que no soy el más adecuado para hacer un juicio de valor lo suficientemente claro como para pronunciarme en esta materia. Tal vez, mi amiga Lianta, me aclare esto un poco, porque yo la verdad, es que no entiendo nada; pues si ahora con esta reforma va a resultar de que si castigo a mi hijo por una trastada sin jugar a la PlayStation, ahora va a resultar que soy un verdadero mal padre, maltratador de menores; porque con el proyecto en la mano, eso puede ser considerado como un mal trato psicológico.
Como esa reforma llegue a ver la luz, mucho me temo que me plantearé seriamente la vasectomía, porque... tener hijos para que me digan estos progresistas iletrados cómo debo de educarles... hasta ahí pueden llegar las bromas. A este paso, los niños serán quienes castiguen a sus padres. Y si no, al tiempo
El debate queda abirto... que alguien me aporte algo que me haga ver la luz.. lo necesito.
Espinoso tema el que hoy toco sin duda, pero menos que importante lo es, en cierto orden de cosas. Hablamos de las clases de religión.
Sí hombre sí, y aunque yo no me considere católico, porque la Iglesia y yo , tenemos un debate constante sobre ciertas cosas, donde nuestras posturas son en cierto sentido muy irreconciliables, considero que el conocimiento de la religión cristiana es importante. Importante porque forma parte de nuestra cultura, importante porque es el pilar central de algunas de nuestras tradiciones, importante porque, forma parte de la mayoría de los monumentos de España.
Desdeñar, como se la está desdeñando a la religión cristiana, ya me parece de salida de pata de banco. En primer lugar, porque ese talante que tanto lucen algunos progres, desaparece por su ausencia, en segundo lugar porque no se la puede ningunear a la religión cristiana de buenas a primeras, cuando resulta ser uno de los elementos conformadores de la sociedad occidental.
Pero, una cosa es enseñar doctrina religiosa cosa que se ha hecho, hasta ahora de una confesión concreta y determinada, y otra cosa muy diferente, es enseñar los fundamentos de la religión cristiana, enfocados desde el punto de vista de la propia cultura. La doctrina religiosa católica, o lo que es lo mismo, el catecismo católico en sí mismo considerado, debe enseñarse en las parroquias e iglesias a través de la correspondiente catequesis, que para eso, es el sitio indicado para hacerlo. Para colmo, ahora resulta que se pretende a partir de enero, para demostrar mejor talante se pretende crear una asignatura de religión islámica, al mismo nivel que tiene la religión católica actualmente.
Miren ustedes: creer o no creer en dios es una cuestión muy personal. Ya decía el cineasta Woody Allen, que la cuestión no es creer o no creer en Dios; la cuestión es encontrar un fontanero, un domingo por la mañana. Yo diría que incluso entra dentro del ámbito privado del individuo. Que su estudio es importante para entender ciertas cuestiones de nuestra cultura es, hasta cierto punto, importante, pero a mí me parece más prioritario que los chavales de hoy, sepan escribir y hablar bien el castellano, calcular una raíz cuadrada sin la consabida calculadora o saber cómo calcular la componente resultante de dos fuerzas vectoriales. Eso es lo que cuenta, desde mi humilde opinión, porque son cosas, que el día de mañana nos pueden servir de utilidad. Ahora díganme: ¿para qué sirve conocer los 7 pecados capitales? ¿Nos sacará de un apuro matemático saber que somos Cristianos por la Gracia de Dios? ¿Entenderemos mejor los postulados de Santo Tomás de Aquino al interpretar a Aristóteles en su Suma Teología del conocimiento aristotélico, memorizando los misterios gozosos de la Santa Madre de Dios? Se que la cosa es peliaguda pero, sencillamente se trata de establecer qué es lo importante y, antes que la religión creo que es importante un buena formación en humanidades y en ciencias
La doctrina religiosa, debe restringirse a su enseñanza en la Iglesia, en la Sinagoga, o en la Mezquita, pues si el Ministerio de Educación les otorga a los chavales musulmanes el derecho a estudiar su religión, también debería hacerse lo mismo con los que practiquen la religión Judía, el cristianismo ortodoxo, el cristianismo copto o el protestante.
Dejemos a un lado la política y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables de un hombre instruido. Estudiamos Mitología para comprender la historia y la civilización de los griegos y romanos, y ¿qué comprenderíamos de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo sin conocer la Religión que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte, ¿qué serán para nosotros las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos si no conocemos el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que contienen? Y si se trata de Derecho, de Filosofía o de Moral, ¿podemos ignorar la expresión más clara del derecho natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y universal? Y hasta en las Ciencias Naturales y en las Matemáticas encontraremos a eminentes matemáticos que han sido importantes religiosos, como Descartes, Laplace... y tantos otros ¿Debemos condenar a nuestros hijos a saltar sobre estas páginas enteras en sus lecturas y en sus estudios?.
Últimamente, cuando la televisión, no tiene suficientes noticias de envergadura con la cual vapulearnos la razón pura, ínterin de reducirnos nuestro intelecto a escombros, nos sorprende con cosas como una ceremonia, cuando menos, de portada de un tabloide amarillista, típico de culturas anglosajonas y que suelen detenerse en todo lo bizarro y friqui que esta sociedad nuestra ofrece.
El protagonista era un niño de cinco años, un tal Marcel Planell, al que sus padres han decidido ahorrarle el trámite eclesiástico y darle sus primeras aguas en el consistorio. El ritual laico, por supuesto lo ofició el alcalde de la localidad, y consistió en un par de lecturas y una intervención de la madre de la criatura agradeciendo al municipio el gesto de dar la bienvenida a su vástago en la comunidad. En un ambiente (supongo) tolerante, plural, solidario,... es decir, modernillo y progre, los familiares, padrinos y demás parroquia gorrona que se da cita en este tipo de eventos, celebraron por todo lo alto la entrada del pequeño Marcel en la comunidad de vecinos. Entrañable. A fin de cuentas... los bautizos, independientemente del tipo que sean, son, lo que son.
Lo de los bautizos civiles no es, sin embargo, algo que se hayan inventado en Igualada. Ya el alcalde de Barcelona lo intentó hace unos años. Encargó que se seleccionasen los textos y la música y que algún catequista cursi de la nueva fe laica diese forma al rito. Después se echó para atrás, dicen que por temor a la reacción de la Iglesia. El edil barcelonés había recogido la idea de la localidad catalana de Alella que, un par de años antes y gracias a un regidor con ínfulas de San Juan Bautista, hizo desfilar a treinta niños por el ayuntamiento en los nueve meses que el bautizador alcalde estuvo al frente de la corporación. A más de tres por mes, toda una demostración de que la política municipal sirve para algo más que el trampeo inmobiliario y las multas de aparcamiento. Tras el cese del alcalde, la edificante experiencia no se ha vuelto a repetir en Alella, por un simple motivo: la sociedad, simplemente, no lo demanda. Quien quiere bautizar a su hijo va a la iglesia, quien no, lo celebra en casa. Tan sencillo como eso.
Los valedores del invento, quizá, tal vez, con cierto criterio, prefieren evitar eso de "bautismo civil". Para referirse a este tipo de ceremonias prefieren el más aséptico Acto de bienvenida a la comunidad o el más burocrático Ceremonia civil de imposición de nombre.
Ahora, partiendo de esto, quiero hacer una reflexión con cierta clama para no ponerme más cabreado de lo que estoy con estas cursilerías, más bien típicas, de un país de charanga y pandereta. Si uno no quiere pasar por el trámite eclesiástico, estas cosas se realizan en el seno de la familia, de forma privada, y sin armar excesivo ruido, con lo que desconozco, qué papel juegan los funcionarios municipales en todo este asunto.
Para mi modo de ver las cosas, ser ciudadano, se es, desde el momento en el que te inscriben en el Registro Civil a las 24 horas de nacer, por lo que no es necesario que un señor, por muy alcalde que sea, te otorgue carta alguna de ciudadanía. Y para que a uno le pongan un nombre aunque sea feo- no veo yo, que tenga que ser delante de una barahúnda de curiosos ahítos de consagrar su fe ciega en el dios Estado.
Hasta hoy el que no quería bautizar a su hijo, no lo hacía. A nadie, que yo sepa, le obligaban a ello. En la civil ingresé el mismo día en que me inscribieron en el registro. Desde entonces soy ciudadano, español para más señas. Y sinceramente, si esto sigue así, tal vez, y en aras de mi salud intelectual, estoy sopesando pedir la baja voluntaria, si me deja el alcalde, claro.
Muchos quizás recordéis de vuestras lecciones de historia en el Colegio (y si no preguntar a vuestros abuelos o padres, que seguro que de eso se acuerdan) que en épocas pasadas, existía una curiosa ley denominada Ley de prevención y de medidas de seguridad contra vagos y maleantes. La mencionada ley de vagos y maleantes, o la gandula como vulgarmente se la conocía, fue aprobada en el año 1933, en plena Segunda República, consensuada por todos los grupos políticos de la época y entre ellos, el PSOE de la época, con Largo Caballero, Negrín y otros más; y el partido liberal y otros que ahora, por evolución es el PP, con Prieto y Calvo Sotelo. Lo advierto por si ustedes, que por supuesto no lo sabían, quieran acusarme de fascista por lo que acaban de leer. En este caso, miren ustedes, Franco, al llegar al poder, si bien abolió de un plumazo la constitución de la República, sí mantuvo en vigor el resto de las leyes singulares que durante la república fueron aprobadas, entre ellas ésta en concreto, y simplemente, se limitó a aplicar una ley que hicieron los republicanos.
Pero sí hay una situación que me inquieta en sobremanera. Verán ustedes: hay un nuevo sector social en España que convive con el resto. Si Francisco Franco viviera los llamaría "vagos y maleantes", pero si yo repito esta expresión probablemente muchos de ustedes emplearán pensando en mí un apelativo insultante... al menos para ustedes, y en modo alguno no es mi pretensión. Lo que pretendo es hacer míos determinados planteamientos que Franco utilizaba para su aplicación.
En realidad mi objetivo en este artículo es hacer una reflexión. Y el caso es que esos... individuos han tomado las calles. Los hay bebiendo vino en cualquier esquina, otros te abren la puerta del supermercado esperando que les des una limosna por tan gran esfuerzo, otros viven de venderte artilugios inservibles como piedras, trozos de cuerda "bendita" o ramitas de romero, que en teoría den buena suerte... Pero, en mi opinión, los peores son los carteristas y los aparcacoches.
Porque a ver, respecto a los aparcacoches, díganme ustedes dónde compra uno un trozo de calle. Porque la antes llamada vía pública parece ser ahora privada. Cuando algún pobre ciudadano aparca su coche en una calle cualquiera, justo cuando pone el freno de mano y se dispone a salir, aparece este personaje exigiendo una cantidad que oscila entre 60 céntimos y 1'50 euros. ¿Que por qué? Supongo que porque la calle debe ser suya, y el ingenuo conductor debe alquilarla para poder aparcar, porque a aparcar el coche nunca han ayudado. Incluso creo que se esconden para no tener que ayudarte, y sólo salen cuando ya has acabado la faena. Lo que sí es cierto es que uno tiene la opción de no pagar. Pero, señores, yo prefiero que me roben un euro a que me rompan el coche a mi niña.
Y no digamos de esos extranjeros amigos de lo ajeno, que te intentan fingar la cartera y cualquier cosa que lleves en los bolsillos o en el bolso de mano. Y no es por ser racista, pero... es que responden a este arquetipo: extranjeros sin papeles con un curriculun ya larvado en sus países de origen como delincuentes, que vienen aquí a hacer su agosto a nuestra costa y que lo único que hacen, son lobadas para evitar su expulsión, ya que a esto últimos, ya les han dicho que regresen de donde han venido.
Todos estos personajillos son tan necesarios en nuestra sociedad que cada vez son más frecuentes en nuestras calles. Franco, tan fascista como siempre, los llamaba vagos y maleantes. Y en la época de Franco no había ninguno en la calle. Casi diría que, al menos, tengo que darle la razón a mi señor padre, que había algo que funcionaba mejor con Franco.
Aunque mis maestros de la escuela, y ustedes, por supuesto, se lleven las manos a la cabeza; mi padre al menos, en eso, le tengo que dar la razón. Mal me pese. Insisto: al menos en esa época, podías ir por la calle con cierta tranquilidad, sin temor a que te robaran la cartera, te asalte un gorrilla aparcacoches o tener que preocuparte de quien pasa por tu lado.
Cuenta mi amiga ?Caramelo en su web lo que os dejo en el enlace. Pues al hilo de que comenta, tengo una historia muy similar.
Esta mañana, muy tempranito, me dirigí yo al Juzgado de Illescas, con la intención de depositar una serie de peticiones y escritos, como suelo hacer de forma habitual en los Juzgados de cualquier parte de mi país. Eran las 10 de la mañana, cuando entré al edificio del Juzgado y nada más llegué a la ventanilla del Decanato, para hacer el correspondiente depósito de escritos... me llevé una sorpresa: ¡NO HABÍA NADIE! ¡ESTABA VACÍO! Al preguntarle a uno de los funcionarios del juzgado, sobre aquella anómala situación, me comentan que TODOS SE HABÍAN IDO A TOMAR CAFÉ. Cuando les volví a preguntar si iban a tardar mucho, me dijeron que no, que habían salido hace ya un rato y que estaban al venir.
Así que armándome de paciencia, esperé. Pasados 5, 6... 15, 16... 20, 21... 30, 31...minutos después, mis nervios ya empezaban a darme guerra, mi paciencia se había consumido y mi mala leche, comenzaba a subir a niveles preocupantes. Hato ya de aquella impostura, le dije al funcionario que automáticamente contactara con alguno de sus compañeros para que se personara en la citada ventanilla a atenderme tanto a mí, como a 15 personas más, que el transcurso del tiempo se fue concentrando en dicho lugar. Y a pesar de que aquella muchacha que se dejó caer por allí trató de calmar mis aminos de guerra, mi cólera aumentaba a medida que los segundos iban cayendo como en un reloj de arena, haciendo más y más grande el montón.
Tras UNA HORA Y MEDIA DESPUES, se personó el funcionario correspondiente. Al momento de dejarle los escritos tuvimos el siguiente diálogo: Por favor... ¿sería tan amable de darme el libro de reclamaciones? Quiero poner una queja le dije con toda educación. ¿Y eso?... ¿a santo de qué? me espetó el funcionario con malos modales Mire usted señor funcionario volviendo a usar un tono educado. Soy un ciudadano normal y corriente. El motivo que me ha traído a este Juzgado, no es otro que solicitar amparo a mis derechos. Pero desgraciadamente, siento que no se me ha atendido debidamente. Llevo esperando una hora y media desde que llegué aquí, cosa que en Seguridad puede comprobarse mi hora de entrada. Desde mi honesta opinión, me parece una impostura que yo, y los que vienen detrás de mi, hayan tenido que esperar todo este tiempo, a que ustedes se hayan tomado el café. No me venga con la excusa del convenio, porque lo conozco muy bien. Usted ha transgredido esa norma, porque ha usado más tiempo del concedido para su café. Es más, cuando he llegado aquí, no había nadie quien me atendiera. Se habían marchado todos ustedes. Y si el horario de atención es de 9 a 14 horas, se supone que siempre ha de haber alguien quien atienda en ese espacio de tiempo. No se puede dejar una ventanilla de la importancia de esta sección del Juzgado sin atender, porque no solo tengo que estar aquí, también tengo otros asuntos que atender. No pido nada del otro mundo. Solo un poco de coherencia y de organización. Y como ciudadano, tengo derecho a que se me de una explicación razonable de esto. Es más, el tríptico de abajo una programa del Consejo General del Poder Judicial, para informar a los ciudadanos de sus derechos ante la Justicia que aunque lo tiene un poco destartalado, lo dice todo muy claro. ¿Acaso es usted abogado?... me contestó con gesto agrio y maleducado Eso es irrelevante. Soy un ciudadano más, y eso es lo importante y lo relevante. Y como tal ciudadano, además de votar y de pagar mis impuestos, de los cuales usted cobra su salario; por lo que pido que a mi, a esta muchacha que hay a mi lado, a aquel señor que tiene cara de pocos amigos... seamos atendidos en este horario de atención al público, que para eso está así por ley, con independencia de su café. Por lo tanto... ¿tendría la amabilidad de acercarme el libro de reclamaciones, por favor?
Debí pincharle en el orgullo, porque me acercó el libro de malas formas y con malos gestos. Mientras escribía la reclamación pertinente, aquel funcionario fue atendiendo al resto de personas que se encontraban en el lugar. Al acabar y firmarla, acompañando mi DNI, aquella chica que se encontraba a mi lado me pidió que se lo dejara. Así lo hice.
Tras terminar ella y yo recoger mis bártulos, aquella muchacha se ofreció para llevarme con su coche a donde quisiera. Era Letrada y por supuesto, acepté su invitación. Me felicitó por haberle echado agallas al asunto.
No creo que tenga que exponer más comentarios. Esto se comenta por sí mismo.
Hace tiempo, pero no tanto como parece ahora que miramos atrás, nuestras noches televisivas las amenizaban un pacato Emilio Aragón, viudo y con tres hijos, que rompía las normas casándose con su cuñada que, para más datos, estaba bien soltera. O la entrañable Concha Cuetos, que pese a verse arrojada al divorcio por la actitud licenciosa de su atolondrado marido Carlos Larrañaga, mantenía con su ex una relación impecable, salvo algún que otro "rifi-rafe" a la hora de pedir el cheque de la manutención de los hijos. Hoy nuestra televisión ha cambiado. Nuestra familia televisiva de hoy está encabezada por Antonio Resines, un pazguato padre de familia viudo que se casa con la divorciada, tolerante y modernísima Belén Rueda. Resines aporta el toque cómico con su conservadurismo, y Belén Rueda lo va educando con sus ideas modernas, enseñándole que lo normal es que las niñas vayan al colegio vestidas como si fueran a la discoteca y cosas por el estilo.
No es la televisión lo que ha cambiado. Es nuestro concepto de familia. Hay nuevos modelos de familia que no sólo son socialmente aceptables, sino que además quien esté en contra es un "carca".
Uno de ellos es el rebujito. Resumiendo, se trata de la familia, generalmente numerosa, en que hay hijos de varios padres o de varias madres (o ambos), y en que uno de los cónyuges (o ambos) ha tenido más de una relación estable. Imagínense el lío para juntar a abuelos y tíos de todo el mundo en navidades.
Otro tipo familiar, y esta de nuevo cuño, es la familia de homosexuales. Parejas que ya no ocultan sus tendencias sexuales (y eso me parece muy bien), que se registran como parejas de hecho, y si bien Dios no remedia esta metedura de pata de banco, hasta podrán contraer matrimonio, si bien he dejado claro que hay que cambiarle el nombre a eso y que, probablemente, reclamen con más ahínco (y quizá obtengan) el derecho a adoptar niños.
Además, tipos de familias que antes suponían una cierta marginación social, como las madres solteras, o que escaseaban, como las parejas divorciadas que se turnan los hijos, ahora son el pan nuestro de cada día. En realidad, hoy ya lo raro, y parece apuntar a que son especie en extinción, son los matrimonios de toda la vida, de esos con padre y madre casados y felices y uno o varios hijos.
No me interpreten mal: creo ser suficientemente tolerante, y de hecho considero que cada cual puede vivir en su casa como le plazca, que yo procuraré hacer otro tanto en la mía. Verán, mi intención no es decir si me parece justo o injusto, moral o inmoral, que se realicen estos cambios. Sobre los matrimonios Homosexuales ya me he pronunciado y he dejado mi parecer al respecto. Pero sí pretendo hacer una reflexión.
Nuestra sociedad ha cambiado mucho. Pero el cambio fundamental es que ahora el centro, es la primera persona del singular. Vivimos en la sociedad del bienestar, y nunca mejor dicho. Al parecer lo único importante es nuestro bienestar personal. «No voy a estar toda la vida sufriendo», dicen algunos, y como la afirmación tiene cierta lógica lo seguimos a rajatabla. Pero en ocasiones sí hay que sacrificarse un poco.
Evidentemente no quiero poner en tela de juicio la situación desafortunada en que acaban muchas parejas, casos de violencia doméstica y similares. Me refiero más bien a las cosas que acontecen día a día en nuestros hogares, pequeñas peleas y discusiones que nuestro ego dolido magnifican hasta lo inimaginable. Matrimonios que otrora se hubiesen dado una segunda oportunidad hoy se rompen con demasiada facilidad por no magullar a nuestro ego dolido. Dentro de poco, un proyecto de vida se romperá en diez días. Por no hablar de los muchísimos matrimonios que se han celebrado y se celebrarán apoyados en la certeza de que el divorcio existe, una especie de «si no queda satisfecho, le devolvemos su soltería».
Nadie se preocupa por los hijos. Corrijo, pues los colectivos feministas han puesto el grito en el cielo al oír hablar de custodia compartida: nadie se preocupa verdaderamente por los hijos. Problemas de custodia, turnos de fin de semana como quien comparte una plaza de garaje: «Yo lo dejo a las tres y entonces te toca a ti». Niños que se convierten en armas arrojadizas con las que atormentar al otro. Jueces que deciden quien merece verlos a diario con criterios, cuando menos, discutibles. El divorcio se convierte en un combate por la dignidad. Quien se queda al niño, gana. La gente que negocia así con sus hijos (muchos más de los que ustedes se imaginan, que no es oro todo lo que reluce), sencillamente, me produce náuseas. Lo veo a diario en los nuevos Juzgados de Familia.
Hijos que además, parece que no tienen opinión. Cuántas veces se han visto madres sobreprotectoras que se niegan a llevar a sus hijos ante el juez porque «es muy pequeño y no quiero que se le cree un trauma». Otra vez nos engañamos con la psicología barata. Señora, su hijo no se va a traumatizar por ver al juez; de hecho cuando un juez interroga a un niño, lo suele hacer en un ambiente lo más aséptico posible, y sin la toga: de hecho ya está traumatizado (aunque a veces lo disimule) porque su padre y su madre no viven juntos ni se quieren.
Y, como dije antes, hay parejas que se casan un poco a la ligera porque, en todo caso, un buen divorcio siempre puede solucionar nuestros errores. La pareja que se casa a la ligera, tiene hijos a la ligera, casi porque toca. Y luego... ya sabemos lo que pasa.
No digo que uno no tenga derecho a salir rápido de un mal matrimonio, o que los homosexuales no tengan derecho a casarse y a adoptar. Sólo digo que asuntos tan serios merecen muchas y muy profundas reflexiones. Primero, por parte del Estado que regulará la creación y disolución de esas familias. Pero, mucho más importante, reflexión por parte de todos, y digo todos, los que se verán afectados. Porque siempre hay terceros perjudicados en los que no pensamos a tiempo. Todos tenemos derecho. Incluso los otros.
La verdad es que no sé como muchos de nosostros hemos podido sobrevivir.
Fuimos la generación de la "espera"; nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando. Teníamos que hacer "dos horas de digestión" para no morirnos en el agua, dos horas de siesta para poder descansar, nos dejaban en ayunas toda la mañana del domingo hasta la hora de la comunión, los dolores se curaban esperando.
Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos: Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag, hacíamos viajes de 10-12 h. con cinco personas en un 600, en un SINCA 1000 o en SEAT 128 y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
Andábamos en bicicleta sin casco, hacíamos auto-stop, más tarde en moto, sin papeles. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Jugábamos a ver quien era el más bestia. Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos. Jugábamos a "churro va" y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos. No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosa de niños y se curaban con mercromina y unos puntos. Nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos.
Tuvimos peleas y nos "esmorramos" unos a otros y aprendimos a superarlo. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto. Compartimos botellas de refrescos o lo que se pudiera beber y nadie se contagió de nada.
Nos contagiábamos los piojos en el colegio y nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente, o con el Filvit.
Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a coger, al rescate, a la taba..., en fin, tecnología punta. Íbamos en bici o andando hasta casa de los amigos y llamábamos a la puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, y nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel ¡Sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos?
Hicimos juegos con palos, perdimos mil balones de fútbol. Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo. Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la "escopeta de perdigones", antes de ser mayores de edad y sin adultos, ¡¡DIOS MÍO!!
En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos y los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso... ¡Qué horror, no inventaban exámenes extra!
Veraneábamos durante 3 meses seguidos, y pasábamos horas en la playa sin crema de protección solar ISDIN 15, sin clases de vela, de paddle o de golf, pero sabíamos construir fantásticos castillos de arena con foso y pescar con arpón.
Aprendíamos a ligar con las chicas persiguiéndolas para tocarlas el culo, casi de forma a veces inocente. De eso no sabíamos nada. Lo tuvimos que aprender a golpes de decepción; no en un Chat diciendo ":)" ":D" ":P".
Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
No me extraña ahora, que los niños salgan hoy en día tan gilipollas. Si tú eres de los de antes... ¡Enhorabuena!
Al hilo de lo que el colega Anderez acerca de la aprobación sobre el matrimonio de homosexuales, que querido no editar este articulo tan rápidamente para reflexionar y poner en orden cierta serie de cosas, que considero vitales para no caer en engaños ni dar a entender otras cosas que no son.
En mi humilde opinión, el matrimonio entre homosexuales es algo tan improbable como las partidas de ping-pong entre ciegos. Naturalmente, nunca se han permitido o prohibido tales partidas, como tampoco el matrimonio de homosexuales: simplemente no se concebía la idea. Pero a algún político espabilado puede ocurrírsele explotar la sentimentalidad social y movilizar a los ciegos arguyendo que se les discrimina. ¿Por qué no van a tener el mismo derecho a ocupar las mesas de ping pong que los que ven?
¿No es una opresión y una afrenta a su dignidad el hecho de que no se les reconozca explícitamente su derecho a tal juego, o a jugar al fútbol? ¿No demuestran esas discriminaciones que estamos todavía lejos de ser una sociedad con igualdad de derechos? ¿Acaso la sociedad en su conjunto no mejoraría su calidad democrática admitiendo ese derecho de los ciegos? ¡La igualdad de derechos no admite recortes! Estas demagogias se han vuelto muy habituales, y muy cultivadas especialmente y no es casualidadpor los mismos individuos y partidos que pretendían enterrar a Montesquieu o que protagonizaron la mayor corrupción del siglo XX en España.
Pero lo que no puede ser no puede ser, y el reconocimiento de tales "derechos", en la práctica, sólo es posible desvirtuando el sentido de las palabras y transformando en parodia los actos a que se refieren (el ping pong en nuestro ejemplo, o el matrimonio). Y creo que precisamente de esto se trata. El matrimonio de homosexuales sólo puede ser una parodia del matrimonio real, y su oficialización y equiparación legal una manera de degradar éste. No digo que no haya que dar una solución al problema de tener que oficializar la convivencia entre homosexuales en un mismo techo.
Tal vez deberíamos comenzar por un principio muy básico que en su momento, pensadores jurídicos como Savigny, plasmaron en ciertos de trabajos a la hora de explicar los fundamentos básicos de las construcción jurídica de un derecho. Usando esas reglas, un hecho social básico tan actual como es la necesidad de regularizar ante terceros una relación de personas del mismo sexo, necesita una institución Jurídica de nueva creación; pero no podemos llamarla matrimonio, porque dicha institución fue creada en su momento, con el propósito de formalizar las uniones de dos personas de distinto sexo con la finalidad de formar una familia como grupo social, que tiene tendencia a generar una perpetuidad en el tiempo, así como de dotar a cualquier grupo humano de lazos interrelaciones entre sí. Por lo tanto, ante este nuevo hecho social, debemos de encontrar un nombre diferente, aunque a fin de cuentas, el resultado en cuanto a las obligaciones y derechos que tenga esa nueva institución sean idénticos al matrimonio, tal y como está concebido.
¿De dónde viene ese interés de personajes como Rodríguez, Zerolo, Gallardón y compañía por desvirtuar, degradar y convertir en farsa una institución tenida siempre por sagrada o al menos muy seria, base de la propia supervivencia humana en civilización?
En unos casos obran resentimientos particulares explotados por los demagogos, pero su sentido político parte de una tradición muy asentada en la izquierda mesiánica: su aversión a la familia, junto con la religión y la propiedad privada. La abolición de la propiedad privada ha fracasado debido a la experiencia de los regímenes comunistas, y casi nadie la defiende hoy abiertamente (aunque persiste de muchas formas, como la tendencia a primar al burócrata supuestamente distribuidor de la riqueza sobre el empresario que la crea). En cambio el odio a la familia (no digamos a la religión), permanece íntegro, bien manifiesto en multitud de actitudes como el desprecio por la mujer que se ocupa de su hogar y de educar a sus hijos, el desdén por la procreación misma, la consideración de los niños como algo aproximado a mascotas, o, en este caso, la farsante equiparación de la relación homosexual con el matrimonio normal.
Por supuesto, los argumentos demagógicos (es decir, pseudodemocráticos: la demagogia es la corrupción de la democracia) esgrimidos a favor del matrimonio homosexual pueden valer para cualquier cosa: ¿no pueden pedir los practicantes del bestialismo su derecho al matrimonio con su oveja o su perro preferido? Y los musulmanes, ¿por qué no van a exigir la igualdad de derechos legalizando la poligamia? ¿Acaso no son todas ellas manifestaciones de amor? ¿Acaso no se sienten todos los practicantes de esas relaciones sexuales marginados y perjudicados, incluso psicológicamente dañados por las leyes de una sociedad cerrada, intolerante y cargada de prejuicios? Prejuicios de origen cristiano, para mayor descrédito en una sociedad "laica" a la que se quiere hacer odiar sus raíces ¿No aumentaría la calidad democrática y la tolerancia social, no enriquecería la misma cultura, el reconocimiento reconocer y aplicación de todas esas formas de matrimonio que, se quiera o no, existen, son un hecho?
Decía que una raíz de esta demagogia se encuentra en la tradicional aversión de cierto sector de la izquierda mesiánica a la familia y al matrimonio, a los cuales han procurado siempre desprestigiar, socavar y degradar. Otra raíz, muy relacionada con ésta, consiste en la reducción de la sexualidad a una mera diversión: ¿por qué no va a divertirse cada cual como le dé la gana, incluso con parodias y farsas como la que estamos viendo, para que rabien los "retrógrados"?
No hay que preocuparse, dirán algunos conciliadores, porque en la práctica habrá muy pocos de esos "matrimonios", y también muy pocas adopciones de niños. Probablemente, porque la mayoría de los homosexuales carece de esas preocupaciones o de los resentimientos que llevan a sus autoproclamados representantes montar tales espectáculos siempre beneficiosos para ciertos intereses particulares --. Pero no se trata de eso, sino de sentar un principio. El principio de que la familia carece de valor y de que su degradación significa progreso. Y no hay duda de que algunos progresan, generalmente con dinero público.
Decía Caramelo en uno de sus post llamado "Lección de amor" lo que a continucación reproduzco:
"El: Nunca me he enamorado. No conozco al amor, nunca se cruzó por mi camino
Ella: El amor es cuando cuentas los minutos que te quedan para volver a verle. Es cuando tienes ganas de dar, sin nunca esperar nada a cambio. Es una sed insaciable de sentirle, mirarle, besarle, acariciarle y ser correspondido. El amor es nunca dejar que se instale la rutina y cada día despertar con ganas de saber ¿y hoy, que pasará?. Es descubrir que deseas su presencia. El amor es compartir el mismo aire, sin invadir su espacio vital y respetando su libertad.
Silencio
Ella: El amor es dejarse llevar y querer, sin tener miedo al futuro. Quizás por eso mismo nunca has amado y jamás fuiste correspondido "
La verdad sea dicha, es una mirada muy simple por su naturaleza, y lamento decir que es solo quedarse con la parte romantica, la acamelada, típica de las novelas de "Stelle Lauden" y otros "folletines pseudoliterarios" dicho sea con los debidos respetos.
No se puede entender la verdadera naturaleza del amor sin olvidar la parte amarga que tiene. como todas las cosas todo lo bueneo tiene un lado oscuro y siniestro.
El amor es en parte; dolor. Dolor cuando amas y no te corresponden. Dolor, cuando sientes algo por alguien y no sabes porque te abandona. Dolor, cuando lo das todo sin pedir nada a cambio y luego... no tienes nada. Dolor, cuando sientes algo por alguien y descubres que solo eres un segundo plato. Dolor, cuando ves las horas pasar y nadie llama a tu puerta. Dolor cuando descubres que solo hubo deseo sin ternura...
Dolor en suma. Sufrimiento... y a veces incluso te exigirá más de un sacrificio si en verdad amas a alguien para por quien darias la vida si fuera preciso. "El amor duele y mata" decía en una de sus letras Freddy Mercury. el doldor forma parte de la naturaleza del amor en una proporción mayor d ela que podamos imaginar. Obiar ésto es olvidarse de que las cosas tienen un equilibrio en la naturaleza
Eso es lo que ha suplicado a un juez religioso, una mujer iraní harta de que su marido le pegue todas y cada una de las noches. La desdichada, en una muestra de valentía (poco común en un país islámico), ha acudido a un tribunal religioso para pedir que el "Ayahatolá" pidiera a su marido que bajase la intensidad de las palizas y se limite a una por semana.
Los jueces se han reído ante la demanda. Inaudito y repugnante.
Quizá cierta izquierda debiera dejar de mirarse el ombligo y de culpar a occidente de "veinte siglos de dominación de un sexo sobre otro". El problema no está aquí, el lugar donde a las mujeres se las maltrata y se las relega a una condición infrahumana está lejos de nuestra puerta y cerca, muy cerca, de la puerta de los amigos de Moratinos.
La "Alianza de Civilizaciones" zapateril es un puro castillo en el aire para una mujer que sufre cada noche, en carne propia, las consecuencias de la presunta civilización en la que vive. La única alianza posible es la de la civilización frente a la barbarie. Lo de Irán -y sus jueces- pertenece a la segunda.
Esta mañana, me encontraba en la Audiencia Nacional por motivos de trabajo. Y la verdad la mañana dio para mucho, pese a que el propósito para el que fui se suspendiera por circunstancias que no quedaron muy claras. Aunque claro... que se suspenda un señalamiento judicial para practicar una prueba, es de lo más normal del mundo en mi país. Luego nos quejamos de la lentitud de la justicia, claro. Lo que ya me dejó descolocado de sitio, fue UN RUMOR, que una simpática funcionaria, con la que tuve el honor de compartir la máquina expendedora café, me comentaba lo que sucedió el viernes de la semana pasada a la hora del café; y que es la comidilla de todo el edificio. Es más, para echarle más gasolina al fuego... , un Fiscal de Sala, que esperaba conmigo en el pasillo del Juzgado, me comentó nuevamente EL RUMOR con indignación supina lo sucedido aquella mañana del viernes.
El hecho en cuestión es que se han sucedido algunas llamadas no esperadas en la Audiencia. No son fantasmas, no. En concreto, el rumor se trataría de una llamada de un miembro del Gobierno a una Juez de la Audiencia Nacional para interesarse por un caso. La historia comienza el pasado viernes, cuando la juez Teresa Palacios recibe una inesperada llamada a su despacho del ministro de Defensa, José Bono, para interesarse por el estado de un asunto. ¿Y por qué asunto se podría interesar Bono? Pues por aquél del que ha hecho bandera. El Yak-42.
Pongamos en claro los antecedentes: El 9 de julio, y según consta en hemerotecas, el Fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido, ordenó al Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, que respaldara la petición formulada por los familiares de las víctimas del Yak-42 para que se investiguen las circunstancias en las que se produjo la identificación de los cadáveres. Anteriormente, Conde Pumpido se había opuesto a que la Audiencia se hiciera competente en el caso. Sin embargo, no se sabe aun el porqué, se produce un cambio inesperado de criterio en cuanto a la competencia del Audiencia nacional para poder hacerse cargo del tema, por lo que de la noche a la mañana, lo que era imposible, se vuelve realizable ¿Quién movió los hilos? Tal vez sea la pregunta del millón de dólares, a la cual no puedo contestar, porque no sé la respuesta. Una vez sentada la competencia jurisdiccional, el pasado jueves se producía el primer paso en el proceso. El Juzgado Central número 3 de la Audiencia recibió el escrito en el que se pedía la apertura de diligencias previas. Al frente de este juzgado se encuentra la juez Teresa Palacios. Hasta aquí, nada que no se sepa ya por prensa.
Un día después, se habría producido el sorprendente hecho que nos ocupa. Teresa Palacios habría recibido la llamada del ministro de Defensa, José Bono, para interesarse por el asunto. Algunos estamentos de la Audiencia están que echan humo. Pero eso no es lo malo de todo, es que el asunto es mucho peor de lo que puede parecer, ya que es un hecho muy grave, más si dicho rumor es una verdad como un templo.
Pongamos en claro el significado y gravedad del hecho. De ser, el hecho de que un funcionario público, en este caso un Ministro, se ponga en contacto con un Juez para interesarse por una actuación que sea de su conocimiento, es irregular. El Código Penal contempla en su artículo 508.2 esta figura como atentado contra la independencia de los Jueces, refiriéndose a la autoridad o funcionario administrativo o militar que dirija instrucción, orden o intimidación relativas a causas o actuaciones que estén conociendo. Vamos, que en lenguaje llano es una intromisión en la independencia judicial, en el trabajo de la juez y se podría entender también como una presión del Gobierno sobre el órgano judicial. ¡Vaya con Bono!
El Código Penal recoge que la pena prevista para estos casos es de prisión de uno o dos años, multa de diez meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a seis años. Y yo me pregunto: ¿Será posible que un abogado como José Bono haya cometido semejante error"? ¿Es esta actitud posible en una democracia? ¿Será este rumor que corre como la pólvora fiel reflejo de la realidad? ¿Es esto una expresión de ese nuevo talante palabra que oímos a todas horas y repiten tan machaconamente- que tanto predican y tratan de vendernos?
Si nos atenemos al refranero, no hay duda: Cuando el río suena agua lleva, aunque sea en forma de botellín de Riofrío, al lado de la Audiencia.
Desde luego... lo de hoy ya es el colmo de los colmos. Me acerco a ver la web de quien se suponía que era mi amigo, el Capitán Calandraka y me encuentro con un artículo que me pone a caer de un burro de unas cosas que son las chorradas típicas de mentes incultas, con escaso sentido de la vida y la dignidad y, que como no tiene otra cosa que hacer, las redactan en un e-mail, para después practicar lo que en muchas ocasiones nos quejamos como spawn.
Lo más grave de esto, es que encima me atribuyen a mí, una serie de teorías que dicen reforzar lo que en mi artículo "Las mujeres y su machismo camuflado" comento, sobre una conversación que dos chicas mantenían en una cafetería de Plaza de Castilla; como si yo lo hubiera afirmado públicamente ese listado de pensamientos que JAMÁS HE AFIRMADO Y NI SIQUIERA COMPARTO, y todo por un artículo que escribí denunciando ciertos comportamientos de cierto tipo de mujeres a los que ni comparto ni estoy de acuerdo y que podéis ver en mi sección crónicas painkílicas en Las mujeres y su machismo camuflado. No sé donde está concentrados todos esos pensamientos que dice que yo sostengo porque si veis el artículo cuyo enlace os dejo, yo no los veo por ningún sitio.
ES MÁS, ESOS PENSAMIENTO NI LOS TENGO NI REFUERZAN EL ARTÍCULO PORQUE LA IDEA QUE PRETENDÍ TRANSMITIR, ES QUEJARME DE CIERTO TIPO DE MUJERES QUE SU ÚNICO HOBBY, ES LA DE DISECCIONARNOS COMO SI FUERAMOS RATAS DE LABORATORIO PARA DEJARNOS CONDENADOS AL MÁS PURO OSTRACISMO. Ahí esta la razón de ser de dicho artículo: criticar ciertas actitudes del feminismo radical que un grupo concreto y reducido de mujeres sostiene como dogma de fe y que, precisamente, no ayudan a la igualdad que consagra la Constitución.
En mi tierra, a esto lo llaman DIFAMACIÓN. Por supuesto que lo que me demuestra el Capitán Calandraka, es una falta de inspiración intelectual para escribir un artículo que te conmueva o dejar un pensamiento reflexivo que te de que pensar, que refleje en cierto sentido de madurez. Además, pone en evidencia un aguda falta de previsión, típica de actitudes infantiles que solo nos conduce a presuponer que no mide los daños colaterales que provoca.
Ya dije en más de una ocasión que el anonimato en Internet es la herramienta perfecta para vapulear a las personas sin dar la cara. Y ha vuelto a ocurrir. Y parece que les divierte mucho la idea de ser yo su muñeco para lanzar los dardos y para escribir esas estupideces típicas de personas que no tiene nada mejor que hacer con su tiempo, que ni tienen, ni pies ni cabeza, además de faltarme al respeto, que creo que a alguien con quien ha compartido muchas horas de copas, fiestas, problemas personales y otro tipo de cosas que solo a los amigos 100% solo se les comenta... te paguen con tal miserable forma, demuestran su lado más canalla y perverso. DIME DE QUÉ PRESUMES Y TE DIRÉ DE QUE CARECES dice muy bien la sabiduría popular. Pues el que mucho presume, al final se sabe de que carece de toda razón verdadera.
Eso me hace muchas veces plantearme qué tipo de amigos tengo. Creo que me empiezan a sobrar amigos. Y el motivo no es otro que para crearme enemigos... me basto yo solo. Sé de buena tinta que a muchos no les caigo nada simpático. ¡Qué lo voy ha hacer! La envidia a muchos les corroe con tal intensidad por la venas que con alguien tienen que pagar sus frustraciones. Lo malo de todo es que cuando me he puesto a leer los comentarios a su artículo he encontrado lindezas de todo tipo: desde suaves descalificativos como machista hasta los más graves insultos (marica por poner un ejemplo).
Pienso que no me merezco este tipo de comportamientos y mucho menos esos comentarios.
Realmente, hoy en día muchas mujeres se han vuelto idiotas honoris causa. El feminismo trasnochado provoca que la mujeres de la antigua generación se tronchen de risa al ver como las mujeres de hoy, se afanan por tener un trabajo de mucha responsabilidad, tener una familia bien atendida y una bonita figura.
Pero eso realmente, ¿conduce a la felicidad? Pudiera ser. Si así fuera, a pesar de todo, es condición indispensable contar con pareja; puesto que de forma solitaria, salvo que se dediquen a pisar cráneos, es prácticamente imposible. Tengo la absoluta impresión, tras tomarme el café esta mañana, que algunas, están descubriendo, como así me lo han puesto en evidencia, que el estúpido feminismo con el cual crecieron les planteó un meta falsa y a la vez dañina de que NO SE NECESITABA EL HOMBRE PARA NADA, que se podía prescindir de él hasta dejarle en el más ridículo de los ostracismos; porque éramos (y somos... y seremos) su peor enemigo, al cual hay que pisarle el cráneo hasta reventarlo en mil pedazos.
De hecho, los hombres (como éste, que escribe éstas líneas) con cierto carácter, convicciones y decididos a no ser tiranizados por los caprichos de cualquier fémina vengativa, somos señalados por su dedo acusador de machistas, de tener miedo a las mujeres... o mucho peor... de maricones o pertenecientes al bando de "la acera de enfrente". Es decir: o nos plegamos a sus exigencias, como si nos apuntaran con una pistola a la cabeza... o somos algo idéntico a un insecto que debe ser irremediablemente aplastado. Grave error.
Y es un grave error, se mire por donde se mire. No se debe buscar tres pies al gato porque no los tiene. La razón de esta afirmación tiene su base, en que la identidad sexual de la mujer feminista se asienta sobre la exigencia de que el hombre debe satisfacerla sin ofrecer nada a cambio, igual que el primitivo machismo.
Pero lo peor de todo, es que pese a que el hombre actual se ha sometido a un periodo de reciclaje, para tratar de asumir ciertos roles de las mujeres, aún así se sienten defraudadas.
Sí, sí... he dicho bien! Defraudadas! ¿Motivo? Muy simple: porque ya que ahora damos, queremos recibir algo a cambio, porque una relación -cualesquiera del tipo que sea- implica dar y recibir algo. Es algo tan simple, que parece molestarlas. No se dan cuenta o no se quieren percatar, que cuando se recibe algo, siempre hay que dar. Es un concepto universal, que las feministas no aceptan ni quieren aceptar, anclándose en un concepto confrontacional en donde uno debe hincar la rodilla, para someterse a ellas. Así no se construye, ni por asomo, la tan deseada igualdad que tanto persiguen; esa cosa que todos sabemos lo que es, pero que algunas mujeres (y sobre todo, las feministas más radicales) la confunden con conceptos equivocados, dando un contenido equivalente a enfrentamiento, humillación y arrinconamiento de los hombres, pues se niegan a leer la letra pequeña de lo que implica realmente éste concepto.
No se puede pretender, por parte de algunas mujeres, un hombre con la sensibilidad de Pablo Neruda en sus años jóvenes como poeta, la valentía de un guerrero al más puro estilo de "Conan el Bárbaro", la inteligencia de un científico, la prudencia de un filósofo, la honradez de un misionero y la habilidad y atributos sexuales de Rocco Siffredy, SOLO PORQUE ES MUJER. Además, muchas olvidan que ese estereotipo de hombre, no existe más que en las películas de Hollywood. ç
Hay pocas mentiras tan dañinas para las propias mujeres como el feminismo, que con el paso de los tiempos, se retroalimenta de sus propias incongruencias y se reinventa una y otra vez, con la única finalidad de empeorar. La igualdad empieza por ceder todos un poco, en la parte que nos corresponda y, sobre todo que quien da, tiene derecho de reclamar a recibir. Qui pro quo.
Hoy, una chica que conocí en Valencia, me ha escrito un e-mail, bastante sorprendente, que reproduzco a continuación.
Estoy harta de que alguna gente con sobrepeso insulte a las delgadas, sobretodo me molesta cuando confunden delgada con anoréxica por que no tiene nada que ver pues una anoréxica es una persona con una enfermedad sicológica que quien la padece no quiere comer con tal de adelgazar y estando delgadas aun se siguen viendo gordas y no es lo mismo que delgada ya que una persona puede estar extremadamente delgada y comer mucho y no engordar yo soy muy delgada y aunque coma mucho no engordo
Hubo un tiempo que cada día me comía no se cuantos paquetes de kit kats o paquetes enteros grandes de galletas de chocolate o cosas así y lo único que conseguí es que no me paraban de salir granos y que el medico me dijera que no comiera tanto chocolate pero de engordar nada y a mi m gustaría engordar pues para mi altura tendría que pesar 10 kilos mas.
Luego van diciendo de que están discriminadas pero eso no es verdad porque hay miles de dietas para adelgazar pero no hay para engordar aparte dicen que adelgazar es muy difícil pero eso solo es fuerza de voluntad en la mayoría de casos pero engordar eso si que es difícil para las delgadas pues si tenemos el estomago pequeño muchas veces enseguida nos llenamos y nos esforzamos en comer y solo conseguimos que nos siente mal. A y por cierto ser delgada no significa ser guapa o al menos sentirse bien con una misma.
Pues existen dietas para adelgazar y existen dietas para engordar y no a base de kit-kats, precisamente. ¿Acaso es que la gente no sabe que para eso está el endocrino?
La obesidad en cualquiera de sus grados representan un riesgo para la salud, la delgadez sino es patologica, no.
Una delgada puede comprar ropa en el 99% de tiendas de una ciudad. Una mujer obesa sudara para encontrar una sola tienda que tengan su talla.
Una mujer delgada puede llevar su complejo en silencio, una mujer obesa será el blanco de todas las criticas ,miradas y comentarios, ademas de avergonzarse al entrar en una tienda y que le digan que no tienen su talla.
Cada vez hay mas casos en que han de personarse los bomberos para sacar de casa por la ventana o reventar la puerta a un obeso para llevarlo al medico.No se conoce ninguno de esos casos por delgadez
Aunque puedo entender su aparente molestia por su aspecto y su problema no es de recibo que quiera compararse con casos de obesidad, porque no sufre ni una 4ª parte de lo que sufren ellos. lo mejopr es ir a un medico bueno y que te de una dieta con sus horarios para engordar, pues no es solo lo qué comes sino cómo lo comes.
Y lo mejor de todo... Mi receta es muy simple: sea feliz como sea; gorda o delgada. La felicidad empeza por aceptarse a uno mismo como es. El resto, es solo un simple emboltorio.
Aprovechando este puente, estaba yo ilusionado aprovechando la coyuntura de así poder apaciguar mis airados ánimos y mi mala leche. Me equivoqué. Nada más llegar al punto de destino, pude sufrir en mis propias carnes los efectos de una práctica que en verano se agudiza con especial virulencia y que tiene nombre extranjero: overbooking.
El oberbooking consiste en vender más de lo que se tiene. Se aplica especialmente en aviones, donde el problema allí se agudiza a lo bestia. En Hoteles también sucede, pues siempre se venden más reservas que habitaciones, lo cual te encuentras o tirado en un aeropuerto o en medio de una ciudad sin sitio donde dejar tus cosas. Con lo que al final, te puedes quedar compuesto y sin vacaciones.
Mi odisea empezó cuando al llegar a mi destino me encuentro con que no hay plaza de hotel y me mejan en un hotel de 4 estrellas (quien lo diría! Yo en un hotel de 4 estrellas!) pero... eso sí tenía yo que hacer me cargo del sobrecoste. Así que. Como siempre, tuve que liarme la zaragozana a la cabeza, a más puro estilo Agustina de Aragón, porque de lo contrario... mis vacaciones iban a ser mi ruina. Por lo que llamé a la agencia de viajes y se lo dejé muy clarito... o arreglaban el asunto sin que me costara ningún euro más de lo ya pagado o de lo contrario...
Y es que con las vacaciones no se juega. Más porque si te pasas buena parte de año ahorrando, para ese momento que quieres que sea especial, luego esta desaprensiva práctica te las arruine en un minuto, no iba a consentirlo ni un momento.
Y es que eso, no soy el único afectado. Ya en varias ocasiones he podido ver en los informativos lo que ocurre en estos casos... gente desesperada, aguantando mecha, para que luego no pueda volver a su casas o su regreso sea un tormento. Y lo peor es cuando descubres que lo que te ponen en le folleto no se ajusta ni por asomo a lo que pone... ya ni te cuento!
Y por mucha directiva europea que penalice el overbooking, no se llega a ninguna parte. Además de que dicha ley solo se aplica en aviones, no en hoteles. Así que me parece que, o nos ponemos todos de acuerdo como en Fuente Ovejuna, para reclamar a quien sea que ponga a esto un poco de freno o cada vez la gente saldrá menos, porque para que te chafen las vacaciones... mis jefes para eso son unos artistas.
¡Ya está bien de engañar hombre! ¡que todavía me acuerdo de aquel verano en Almería donde aquel hotel que reservamos no tenía aire acondicionado y decía ser de 3 estrellas! Lo tengo clavado muy adentro. Aquel calor me agobió tanto que terminé hasta los mismísimos de todo... novia incluía (por aquel entonces).
Consejo: RECLAMAR, PROTESTAR, PATALEAR, PEDIR EL LIBRO DE RECLAMACIONES... DECIDLES A ESOS MEQUETREFES QUE ESTAIS HASTA LAS NARICES DE TENER QUE SOPORTAR ESTA CANTINELA TODOS LOS VERANOS, a ver si a alguien se le cae la jeta de vergüenza, por vender sol y playa cuando ni siquiera somos capaces de ofrecer unos servicios decentes para que cuando uno llega a su destino, pueda solo pensar en descansar. He dicho.
Muy a mi pesar he podido comprobar el hecho de que en ciertas circunstancias, no deja de sorprenderme algo, que pensaba superado en pleno siglo XXI. Hablo de las celestinas.
Pues sí, me refiero a ese personaje de la novela homónima de Fernando de Rojas en donde una mujer mayor, alcahueta y bruja, intercedía en el amor de dos personas con la finalidad de aproximarlas y hacer posible ese pequeño milagro que llaman amor y al que tantos quebraderos de cabeza trae consigo.
Y aunque ese personaje literario considero que está más que superado por completo, no deja de ponerme de mala leche, que ciertas personas no cejen en su empeño por emular las andanzas de tan siniestro personaje, si bien con medios diferentes, hacia mi persona. Ya he dejado claro de forma sutil, que por ahora no entra en mis planes tener novia ni nada aproximado a eso. Mis motivos tengo, pero parecen no importarles a la gente de mi entorno más próximo.
¿Acaso es importante el hecho de que tenga o no novia? ¿Qué ganan con que yo decida tener pareja? ¿Es que no puede nadie respetar las decisiones que toman las personas? ¿Es que está mal visto, o acaso políticamente incorrecto, que una persona decida no tenerla? Hago estas preguntas porque no logro entender qué pretenden con esa actitud. Lo digo porque mi amigo y colega Capitán Calandrada, ha decidido, por la impresión que me ha producido, aprovechando que me ha asignado el honorífico título de Visitante 1000 (titulo que incluso dudo sobradamente su autenticidad) abrir a la vez una especie de concurso de belleza para buscarme compañera de fatigas. Aunque entiendo que su intención pudiera ser noble o tener ese contenido... no deja de resultarme muy molesta, porque no necesito de nadie para que hagan el trabajo por mí. Se sobro y me basto solo para realizar esa tarea, que por ahora y sin que Dios lo remedie, he tomado la decisión de no emprender ninguna búsqueda de medias naranjas ni de nada que se le parezca sine die.
Pido lo que siempre he pedido: respeto a mis decisiones. Un respeto que parece que ni comparten algunos, como ya he denunciado en otra ocasión al hablar de la Vergüenza del anonimato, ni tampoco los más allegados. ¡Qué manía con que me eche novia! Pues os digo queridos desconocidos que: NO ME HECHO NOVIA PORQUE NO ME DA LA REAL OREDEN Y GANA DE HACERLO. El día que decida hacerlo, os puedo asegurar que el mundo será el último en enterarse y además para que eso suceda, se tiene que dar una serie de factores que, de momento y por ahora no se dan (ni en mucho tiempo creo que tampoco se darán), además, de que esa persona que esté conmigo y quiera compartir conmigo mis pequeños secretos... debe reunir una serie de cualidades tanto físicas -¡ojo!, que no pido la luna- como intelectuales que de momento no he logrado encontrar o no ha querido que la suerte o el destino viniera a encontrarme.
¡Pues anda que no hay personalidades famosas que gozan de su soltería y nadie se mete con ellos! ¡Es que en esta cloaca de mundo parece que ser soltero o querer serlo, a ciertos niveles, parece ser objeto de pecado! Suerte que algunas amigas, cuando las he comentado este tema, avalan mi decisión. Incluso el día que decida romper esa situación PORQUE YO TOME ESA DECISIÓN, incluso ya me han asegurado que la entenderán perfectamente. Lo que no logro entender es por qué ese interés, que parece como si fuera una cuestión de Estado, que yo decida no tener novia; y queridos desconocidos... no soy heredero a ninguna corona.
Y yo le pregunto al Capitán Calandraka, cuales son sus motivos para que haya hecho, lo que ha materializado. Se lo pregunto sinceramente porque, por mucho que me ponga a pensar y a intentar deducir algo coherente, no encuentro respuestas lógicas.
En "Gusto a Caramelo", formulan una pregunta que a la vista de la imagen ha merecido mi atención y mi más soliviantada protesta ¿Qué hacen con nuestros impuestos para que tengamos que ver espectáculos como éste en Barcelona? El Capitán Calandraka, con su fino sentido del humor, lo achacaba al otoño... pero cuando ví que era en este tiempo de verano... es para que al Alcalde de esa ciudad se le caiga la cara de vergüenza.
No es que sea por meter mi nariz en donde no me llaman... pero cuando en la Tele veo el sarao del Forum de Barcelona, con la cantidad de dienro que ahí están despilfarrando y luego contemplo esta imagén es para entrar en el Ayuntamiento y echarles a todos a latigazos. Y lo peor no es eso.
Lo peor de todo es que después de que te tiras un mes trabajando como un bellaco, descubres que en tu nómina te han virlado, así de soslayo, un dinero que alegan que la utilidad del mismo es poder hacer frente a los gastos que tiene los servicios públicos (entre ellos la limpieza viaria) y todo eso, conociéndose eso con el nombre de "Impuestos". Patráñas!!! Ese dinero sirve para que cuatro o cinco, vivan a costa de uno y se puedan organizar saraos y Forums de todo tipo, con barra libre. Mientras tanto, las calles no se limpian, la Justicia alega que no tiene medios, la sanidad está de pena y encima ahora, pretenden financiarla con la gasolina o directamente pagando un euro y, así, otras cosas más que seguro que muchos os empezareis a percatar de lo mal o penosamente funcionan.
Esta foto, es la evidencia de que, aunque Hacienda seamos todos... unos lo son más que otros. Y es que en vez de organizar algo que está costando dinero y que encima las latas de Coca-cola las ponen a 8 euros, deberían de gastarlo en escobas y en contratar a gente para que estas imágenes, no se den ni en Barcelona ni en ningún sitio. Menos Forums y más máquinas de limpieza, que si en algo estamos de acuerdo todos es que si a nosotros nos exigen civismo a la hora de mantener limpia una ciudad, sus responsables deben tambien poner de su parte, porque en esa tarea todos tenemos que arrimar el hombro.
Ya os contaré en que pasa con el tema del recliclaje en Madrid, porque es "para mear y no echar ni gota".
El mundo de internet da para mucho. Da para casi todo y para todos. No hay sitio ni lugar por el cual no encontremos un resquicio para explayarnos abiertamente, y en eso consiste la libertad del individuo: tomar decisiones sobre lo que queremos o no queremos hacer, dar o recibir.
Cuando ese mundo se utiliza para crucificar a las paersonas, eso ya no es libertad. La libertad comienza a transgredirse cuando rebasamos una tenue frontera, consitente precisamente en el respeto a las personas. Ese respeto es necesario para que todos podamos vivir en sociedad, ya sea esta real, al relacionarnos con las personas, ya sea digital cuando navegamos. Aquel día, cuando mi buen amigo el Capitán Calandraka me comunicó aquella noticia, no salí de mi asombro. Lo cierto y verdad es qeu ciertas amistades mías (eso creo), habían sido vícitmas de tan semejante perversión del respeto a las personas y de su libertad. Y en mi caso... si bien no había nada ofensivo, exageraba con exceso algo de lo que nunca he querido presumir ni hacer gala de ello. Simplemente soy un mortal más, como cualquier otro. Claro que como dice el refranero popular: "Maté un perro... y mataperros me quedé".
Ligar o tratar de tener una relación con personas del sexo contrario es algo que todo el mundo hace. Algunos lo hacen con más habilidad que otros, pero todos tenemos nuestras oportunidades. Se nos presentan en el momento más insospechado, detras de una esquina o cualquier otro lugar, y están ahí... esperando. Algunos fuerzan su búsqueda, como si de encontrar el Santo Grial se tratara, emprendiendo una cruzada. Otros simplemente callan y esperan, como pacientes pescadores que saben que más tarde o más temprano, el pez morderá el anzuelo. Y otros, simplemente esperan a que venga; porque saben que vendrá a ellos, que no necesitan emprender cruzadas ni estar con la caña puesta, simplemente saben que ha de venir.
Os preguntaréis a que viene esto. Pues muy simple: cuando el capitan me comunicó aquella noticia y pude ver por mi mismo lo que en aquella página sucedía; no daba credito a aquello. Se me había puesto con una imágen de "casnova" compulsivo avido de placer. A priemra vista no es resulte ofensivo, pero sí exageraba algo que en cierta medida, no se corresponde con la realidad ni lo más mínimo. Lo peor vino después.
La mayoría de los comentarios, que en cierto sentido estaban firmados por mujeres, no dejaron de cruficicarme. ESO ES LO QUE ME LLENA DE INDIGNACIÓN. ES MUY FACIL JUZGAR Y CONDENAR A LAS PERSONAS SIN CONOCERLAS, SOLO POR UNA CARICATURA QUE EXAGERA SOBREMANERA ALGO QUE NO SE APROXIMA A LA REALIDAD NI POR ASOMO. ¿Kaffquiano, Verdad? Pues sí. Resulta que desde la vergüenza del anonimato, se juzgan a las personas sin más, simplemente por lo que la caricatura expresa. Si tan bárbaro o detestable les pueda resultar, no han tenido o no tienen, el valor de expresarlo directamente a la cara lo que piensan de uno en ese aspecto. Se escudan en el anonimato para tirar la piedra, pero a la hora de la verdad, no dar la cara. Hipocresía lo llaman en mi pueblo, y eso en muchos lugares abunda. Vamos ni Cínico en su mejor discurso hubiera sido tan sutil en su arrogancia.
Lo ludico, muchas veces topa con el respeto a las personas, porque el respeto a uno mismo comienza con el respeto a los demás. Y aunque no deja de ser tan sorprendente dicho retrato y del cual hasta incluso yo mismo no puedo evitar soltar más de una carcajada, no deja de recorrerme la terrible sensación del apuñalamiento masivo al cual he sido sometido por ciertos sectores, y con más saña, por el sector del sexo femenino. Y cada vez que me paso por aquellos lares de Villa, me produce la misma sensación que tuvo Cayo Julio Cesar cuando entró en el Senado, aquel Marzo del 44 a.C., al ser rodeado por todos los senadores, esperando el momento de pasarlo a cuchillo.
Por suerte, tengo amigas que no piensan así. Y digo bien... AMIGAS.
Lo único, que siento es que tales personas, no tienen valor para decir a la cara lo que piensan. Para mí solo tiene un claificativo: ¡cobardes! La "técnica del Iscariote" funciona muy bien cuando se combina con la del "avestruz", porque más que personas, no dejan de demsotrar lo "monigotes" que resultan ser. Y es que como ya decía el Padre Prior Andreu Boadella, en su "Orden Especial": "¡Y es que cada día que amanece, el número de tontos crece!". En fin: allá ellos. Ellos mismo se han puesto al descubierto de lo que realmente son. El reso son simplemente escusas.